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domingo, 22 de marzo de 2020

El psiquiatra y filósofo austriaco Sigmund Freud (1856-1939).

El psiquiatra y filósofo austriaco Sigmund Freud (1856-1939).




El médico y neurólogo austriaco Sigmund Freud (Freiberg, actual Príbor, en República Checa, 6-V-1856-Londres, 23-IX-1939), es famoso como psiquiatra fundador del psicoanálisis y por sus ensayos sobre múltiples aspectos de la civilización, por los que Freud es reconocido como uno de los grandes pensadores del mundo contemporáneo.
Freud abrió un enfoque radicalmente nuevo en la comprensión de la personalidad humana, al demostrar la existencia y poder de lo inconsciente. De resultas, surgió la nueva disciplina médica del psicoanálisis, que es un procedimiento curativo de los trastornos mentales, principalmente de las psicosis y las neurosis, usando como método terapéutico la fragmentación de la estructura psíquica para investigar los significados inconscientes del comportamiento, así como los sueños y fantasías del individuo, para liberar mediante una catarsis las represiones y los conflictos internos que originan los trastornos mentales.
Cuando Freud tenía apenas tres años, su familia, de religión judía, huyendo de los disturbios antisemitas que entonces se producían en Freiberg, se trasladó a Leipzig. Poco tiempo después, la familia se instaló en Viena, donde Freud residió la mayor parte de su vida.
Cuando era un niño soñaba con ser jurista pero a los 17 años, al escoger su carrera en 1873, se decidió a estudiar medicina en la Universidad de Viena, al parecer motivado por la lectura de las investigaciones científicas del poeta alemán Goethe y por su propia pasión por las ciencias naturales y en particular las biológicas, que vivían entonces un extraordinario auge y aparentaban ser la vía definitiva para resolver las grandes cuestiones del hombre. Richard Milner considera que el pensamiento de Freud recibió en especial la influencia de las ideas evolucionistas de Darwin en las ciencias biológicas, así como de la psicología experimental que progresó mucho en la segunda mitad del siglo XIX.
Comenzó en su tercer curso en la universidad a investigar sobre el sistema nervioso central de los invertebrados, en el laboratorio de fisiología que dirigía el médico alemán Ernst Wilhelm von Brücke. Pero sus investigaciones neurológicas eran tan absorbentes que descuidó sus obligaciones académicas y alargó su permanencia en la facultad tres años más de lo habitual antes de obtener su licenciatura en Medicina en 1881, después de cumplir un año de servicio militar obligatorio. Pero estaba tan enfrascado en el trabajo experimental que permaneció dos años en la universidad como ayudante en el laboratorio de fisiología, hasta que en 1883, presionado por Brücke, abandonó esta investigación teórica.
A continuación, Freud estuvo tres años en el Hospital General de Viena, dedicándose sucesivamente a la psiquiatría, la dermatología y los trastornos nerviosos. En 1885 fue designado profesor adjunto de Neuropatología en la Universidad de Viena y dejó su trabajo en el hospital, aunque a finales del mismo año, recibió una beca estatal para estudiar en París 19 semanas junto al neurólogo Jean-Marie Charcot, director del manicomio de Salpêtrière, donde trabajaba en el tratamiento de la histeria y otros trastornos mentales mediante la hipnosis. El profesor francés introdujo a Freud en el estudio de la histeria y al poco tiempo le apasionó, determinando que se pasase definitivamente a la psicopatología, el estudio científico de las enfermedades mentales.
Dedicó los siguientes años al estudio de la mente y la conducta humana, sobre todo de la histeria y la hipnosis.
Una paciente histérica de Charcot.

En 1886 Freud se estableció en Viena como médico privado, publicitándose como especialista en los trastornos nerviosos. Sufrió de inmediato la oposición de la clase médica vienesa por su defensa de la nueva teoría de Charcot sobre la histeria y el uso de la hipnosis, y ese rechazo retrasó la aceptación posterior de sus propias ideas sobre el origen de las neurosis.
En 1897 apareció su último artículo sobre neurología, Parálisis cerebrales infantiles, escrito para una enciclopedia por la insistencia del editor, porque entonces Freud estaba más ocupado en las explicaciones psicológicas de las enfermedades mentales que en las fisiológicas, como corroboran sus restantes trabajos, todos de tema psicológico, en la senda del.
El primer artículo publicado de Freud sobre psicopatología, Sobre la afasia (1891) estudiaba este trastorno neurológico, en el que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos comunes se pierde como consecuencia de una enfermedad orgánica en el cerebro. Le siguió Estudios sobre la histeria (1893, ampliado en 1895), elaborado en colaboración con el médico vienés Josef Breuer, donde comenzaba la teoría psicoanalítica (aunque el concepto de psicoanálisis lo acuñó en 1896), formulada sobre la base de las observaciones clínicas consideraban los síntomas de la histeria como manifestaciones de una energía emocional no descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados pero que permanecían conflictivos en la mente del paciente. El procedimiento terapéutico consistía en sumir al paciente en un estado hipnótico, para romper sus represiones de olvido y forzarle a revivir aquella experiencia traumática, una catarsis en la que se descargarían las emociones causantes de los síntomas.
Freud desarrolló los conceptos de la doctrina psicoanalítica durante la siguiente etapa, en 1895-1900, en la que sustituyó el uso de la hipnosis como método catártico por la investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente —el fenómeno de la asociación libre, usado posteriormente por los surrealistas—, que Freud juzgaba más idóneo para comprender los procesos mentales inconscientes que están en la raíz de los trastornos neuróticos. Usaba las asociaciones libres del paciente como guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje, además de chistes o incluso los actos fallidos.
Su obra más importante, La interpretación de los sueños (1900, con posteriores revisiones), analiza los sueños de sus pacientes, amigos, hijos, personajes famosos que habían escrito al respecto e incluso sus propios sueños, registrados durante su autoanálisis en 1897-1899, y le aplica los conceptos fundamentales de la teoría y la técnica psicoanalítica.
Desarrolla el psicoanálisis como una auténtica teoría filosófica de interpretación de la mentalidad humana, tanto individual como colectiva, apoyándose en el método de la asociación libre, el método de la lectura de símbolos oníricos, la idea de la libido, el inconsciente personal, la represión, la sexualidad infantil y el complejo de Edipo, y la interacción de los componentes psíquicos de la personalidad: “ello”, “yo” y “super-yo”. 
A lo largo de sus numerosas observaciones clínicas, minuciosamente anotadas, Freud halló evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la resistencia, describiendo la represión como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos dolorosos o traumáticos; y la resistencia como la defensa inconsciente contra la accesibilidad a la consciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva. Muy controvertida entonces fue su teoría de la sexualidad infantil, determinada por la base biológica del comportamiento humano, en particular el sexo y la agresividad, cuya derivación fundamental Freud conceptualizó en el complejo de Edipo, que explicaría el apego del niño al progenitor del sexo contrario, junto con los sentimientos hostiles hacia el del propio sexo, considerado un rival. La teoría freudiana de la transferencia explica que en su madurez el individuo transfiere progresivamente sus actitudes emocionales, positivas o negativas, establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante la infancia, hacia otros personajes adultos, tales como maestros, autoridades, jefes laborales o el propio psicoanalista.
Hacia 1900 la clase médica conocía sus estudios pero los rechazaba de modo casi unánime y solo la presión de un paciente influyente explica que en 1902 fuera nombrado profesor titular de la Universidad de Viena. Sus siguientes escritos, Psicopatología de la vida cotidiana (1904) y Tres ensayos para una teoría sexual (1905), acrecentaron la oposición, pero Freud continuó trabajando solo, en “una espléndida soledad” según sus propias palabras, hasta que hacia 1906 sus teorías se abrieron camino entre un reducido número de alumnos y seguidores, entre los que destacaron los psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Arden Brill, los psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Gustav Jung, y desde 1908 el psiquiatra húngaro Sándor Ferenczi.
Cuando en 1909 Freud realizó su único viaje a Estados Unidos, amplió la influencia y popularidad de su movimiento psicoanalítico. Allí celebró un cónclave de sus seguidores en la Universidad de Clark (Worcester, Massachusetts), para escuchar una conferencia suya. 

El grupo en la Universidad de Clark (1909) lo componen, en la fila de arriba, de izquierda a derecha, los estadounidenses Abraham Brill y Ernest Jones (un gran divulgador de su obra) y el húngaro Sándor Ferenczi, y, en la fila de abajo, el propio Freud, Granville Stanley Hall (presidente de la universidad de Clark) y el suizo Carl Jung. con Freud abajo a la izquierda. [http://www.freud-museum.at/freud/chronolg/1909-e.htm]
Poco después, en 1910 se creó una organización denominada “Asociación Psicoanalítica Internacional” que difundió su movimiento en Europa y EE UU. Ortega y Gasset escribió premonitoriamente en 1911 sobre la revolucionaria significación de Freud en múltiples campos del saber: «Si las ideas de Freud llegan a triunfar en la ciencia, no podemos prever las transformaciones que impondrá a la pedagogía, la historia y la moral.»
En los años siguientes Freud afrontó las primeras disensiones graves entre los componentes de su círculo original, sobre todo de Adler y Jung, que desarrollaron sus propias teorías en desacuerdo con la tesis de Freud sobre el origen sexual de las neurosis, a las que Freud replicó desarrollando sus conceptos básicos y divulgándolos en publicaciones y conferencias.
La I Guerra Mundial rompió definitivamente la unidad del movimiento psicoanalítico, por la incomunicación entre muchos de sus miembros y porque el conflicto abrió pasó a vastísimos experimentos sobre la mente de los combatientes y la población civil, que por un lado extendieron enormemente el conocimiento de las teorías freudianas pero también abrieron numerosos interrogantes y nuevas vías para la psicología.
Freud casi abandonó en esos años la observación clínica de sus pacientes y se concentró en la aplicación de sus teorías a la interpretación psicoanalítica de los fenómenos sociales, como la religión, la mitología, el arte, la literatura, el orden social o la propia guerra. Además de los ya indicados destacan sus ensayos Tótem y Tabú (1913), Más allá del principio del placer (1920), Psicología de masas (1920), El yo y el ello (1923), El malestar en la cultura (1930), El porvenir de una ilusión (1927), Introducción al psicoanálisis (1933), y Moisés y el monoteísmo (1939).
Su influencia sobre el surrealismo es notable, en especial sobre Breton y Desnos a partir de 1917, debido a sus estudios sobre la libre asociación de ideas, lo que despertó el interés de Miró, Masson, Dalí, Ernst y otros artistas. Pero hay que notar que sólo en 1926 comienzan las traducciones de sus libros al francés, por lo que al principio su recepción es indirecta, a través de artículos y reseñas desde 1911, sobre todo en la posguerra, o una visita de Breton a Freud en Viena en 1921.

 Su libro El malestar de la cultura influye nuevamente en el surrealismo al revelar nuevos aspectos del mundo onírico. Cuando Breton le visitó en los años 20 le confesó que el surrealismo era una nueva manera de producir imágenes, pero Freud pensaba sólo en la curación de los humanos, no en el arte. La tesis de Freud, es que toda civilización tiene unas normas que regulan las relaciones de grupo, y que estas normas por un lado son positivas, pero de otro lado reprimen impulsos básicos del individuo (sexuales y tanáticos), al introducir tabúes higiénicos, míticos, etc. Estas normas provocan un íntimo daño. Lo reprimido no desaparece sino que es desviado a otros estratos, el subconsciente, hasta que explota agresivamente o se canaliza en otros fenómenos, como la sublimación.En sus últimos años Freud se interesa más por el arte y mantendrá contactos con Dalí, antes de su exilio en Londres.
 En 1923 se le detectó a Freud un cáncer en la mandíbula (era un fumador empedernido), por el que tuvo que someterse a varias operaciones quirúrgicas, privándole casi del habla en sus últimos años.


A pesar del permanente dolor, que trataba con morfina, continuó su actividad hasta su muerte en 1939, escribiendo principalmente ensayos sobre asuntos filosóficos o culturales, una faceta que hoy es posiblemente la más valorada por los intelectuales, por encima del psicoanálisis. En el influyente ensayo El malestar en la cultura (1930) reflexionaba sobre la frenética pulsión humana de guerrear: «El propio desarrollo cultural no garantiza dominar la perturbación de la convivencia que proviene de la humana pulsión de agresión y aniquilamiento.» y, proféticamente, temía que el auge de la tecnología llevará al exterminio de la Humanidad: «Hoy los seres humanos han llevado tan lejos su dominio sobre las fuerzas naturales que con ellas les resultará fácil exterminarse unos a otros, hasta el último hombre.»
Era un hombre profundamente comprometido con los derechos humanos. En una carta de Freud a Thomas Mann en 1935 escribía: «En nombre de incontables contemporáneos suyos me siento autorizado a expresar nuestra certidumbre de que usted nunca hará o dirá puesto que las palabras del poeta son obras nada cobarde o bajo, y aún en tiempos y situaciones que extravían el juicio andará por el camino recto y se lo enseñará a los demás.»

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Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, Freud se trasladó con su familia a Londres, donde falleció el 23 de septiembre de 1939. Entre sus descendientes descuellan su hija, la famosa psicoanalista Anna Freud, y el hijo de esta, el célebre pintor Lucian Freud (1922-2011). 


Fuentes.
Internet.
[http://www.freud.org.uk/] El Freud Museum en Londres, en la casa donde vivió sus últimos meses, con sus libros y muebles.

Libros.
Clébert, Jean Paul. Dictionnaire du Surréalisme. 1996: 280-283.
Gérard Legrand, en Biron; Passeron. Dictionnaire Général du Surréalisme et de ses environs. 1982: 174.
Spector, Jack J. Arte y escritura surrealistas (1919-1939). El oro del tiempo. 2003 (1997): 92 y ss., sobre la recepción de Freud por los surrealistas.

Artículos.
Valenzuela, América. Un nuevo estudio apoya la teoría de Freud sobre la histeria. "El Mundo" (2-I-2007). Un estudio publicado en "Neurology" apoya la tesis freudiana de que la causa de la histeria es un trauma.
Pancorbo, Luis. Cita con el yo en Berggrasse, 19. “El País” El Viajero 468 (13-X-2007) 5. El museo en la casa de Freud en Viena.
Llovet, Jordi. ‘Marginalia’. Freud, ahir i avui. “El País” Quadern 1.605 (22-X-2015) 6.
Mulet, J. M. Analizando a Freud. "El País Semanal" 2.171 (6-V-2018).
Glez, Montero. Freud y la ilusión de la cocaína. “El País” Ideas 231 (20-X-2019).

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