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miércoles, 15 de abril de 2020

Filosofía. Dosier: El tiempo.

Filosofía. Dosier: El tiempo.

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Sobre el tiempo en la Antigüedad destacan las teorías de los hebreos y los griegos.
Para los hebreos (y sus maestros mesopotámicos) era un concepto temporal, es decir físico en sentido estricto, y en función del futuro. En cambio, para los griegos era intemporal, o sea metafísico en su relación con el ser, y en función del presente, pues para los griegos el tiempo era una forma de presencia, aunque para algunos pensadores helenos también se relacionaba con el futuro pues el tiempo pertenecería a la realidad fenoménica presente, que no es la presencia que está siempre presente y que por eso es, sino que la realidad fenoménica siempre se está yendo y por eso deviene.
Platón en el Timeo nos dice que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad, una posición absoluta en la que el tiempo es una realidad completa en sí misma y en cambio Aristóteles en la Física, desde una posición relacionista, entiende el tiempo como una relación y en concreto relaciona el tiempo con el movimiento, en tanto que medimos el tiempo por el movimiento y el movimiento por el tiempo.
El filósofo de la época imperial romana Plotino, un neoplatónico, intermedia entre ambos, pues mantiene de Platón que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad y de Aristóteles que lo mide el alma (o la conciencia) porque es algo real en él.
San Agustín es el primero en forjar una concepción cristiana del tiempo, al que niega la capacidad de tener dimensión, porque se desvanece, resultando pues paradójico porque es un ahora que no se puede detener, ya que si se detuviera no habría tiempo. Así, el alma resulta la verdadera medida del tiempo: el pasado es el recuerdo, el futuro lo que se espera y el presente es la atención.
Las teorías agustinianas informan la concepción cristiana a lo largo de la Edad Media, en la que la principal preocupación es el problema teológico del tiempo en relación con la eternidad, y los teólogos reivindican la fusión de las concepciones platónica y aristotélica. Por ejemplo, Duns Escoto y Tomás de Aquino sostienen que el movimiento está fuera del alma, pero que su medida proviene del alma.
En la Edad Moderna los pensadores profundizan y diversifican las teorías sobre el tiempo, apoyados en la recuperación de los textos antiguos y en la experimentación científica. Perviven las dos líneas dominantes desde la Antigüedad, la absolutista y la relacionista, encabezadas por Newton y Leibniz. Ambos coinciden empero en caracterizar el tiempo como continuo, homogéneo, ilimitado, de una sola dirección y dimensión.
La absoluta de Newton mantiene que el tiempo es una realidad absoluta, un tiempo "verdadero y matemático", pero Newton también establece que hay un tiempo relativo al añadir como propiedad suya la duración, porque no cambia (los cambios de las cosas son en relación al tiempo, pero el tiempo es lo mismo que el espacio, es indiferente a las cosas y a sus cambios). 
La relacionista de Leibniz sostiene que el tiempo es una relación u orden de sucesiones, lo que lo distingue del espacio, que sería un orden de coexistencias.
La gran innovación de finales del siglo XVIII es la idea de Kant de que  el tiempo es una condición de los fenómenos, una representación necesaria que subyace en todas nuestras intuiciones. El tiempo es así una forma de intuición “a priori”, no es subjetivo, ni convencional ni arbitrario, no es una cosa en sí, no es real. El tiempo ejerce una función sintética en los juicios, que se basan en categorías y que se aplican a la experiencia por medio de los esquemas; y el esquema es posible por medio del tiempo.
El idealismo alemán profundizará en la tesis kantiana. La gran aportación de  Hegel a principios del siglo XIX es que el tiempo es sólo el Espíritu que se despliega en sí mismo y que es eterno, porque la temporalidad es la idea.
Ya en el siglo XX, el vitalista Bergson explora el mundo del tiempo, paralelo al del espacio, como contenedor de lo dinámico y lo espontáneo, la vida, la experiencia interna, en suma, de la filosofía. El tiempo es constitutivo de la realidad, que solo se conoce desde dentro, en el contacto inmediato e intuitivo. El existencialista Heidegger propone que el tiempo es el horizonte trascendental de la pregunta por el ser: la temporalidad del ser del hombre se revela ante la muerte y el cuidado o preocupación por su propia posibilidad de ser.
La concepción actual del tiempo se nutre de las ideas filosóficas anteriores, de las teorías cosmológicas de los científicos como Stephen Hawking y de la percepción social de la aceleración del tiempo histórico: los eventos se multiplican y sus huellas duran menos, sucediéndose y llenándose el tiempo con un movimiento incesante en el que el ser apenas tiene capacidad para medir su devenir.

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FUENTES.
Internet.

Documentales / Vídeos.


Un breve resumen de la visión existencialista de Heidegger del ser y el tiempo. 5 minutos.[https://www.youtube.com/watch?v=Qg0yTLEh-qs]

Libros.

Burkeman, Olivier. Cuatro mil semanas. Gestión del tiempo para mortales. Planeta. 2022. 272 pp. Ensayo sobre la trampa de la eficiencia, pues siempre estamos insatisfechos porque jamás podremos realizar todas las tareas que nos imponemos en nuestra breve vida: 80 años, 4.000 semanas.

Concheiro, Luciano. Contra el tiempo: filosofía práctica del instante. Anagrama. 2016. 172 pp.
Ferrater Mora, José. Diccionario de Filosofía abreviado. Edhasa. Barcelona. 1983. 478 pp.
Hacyan, Shahen. Física y metafísica del espacio y el tiempo: La Filosofía en el Laboratorio. FCE. 2004. 213 pp. 

Un resumen del libro de Han. 17 minutos. [https://www.youtube.com/watch?v=0G7qLS-AUAc]

Han, Byung-Chul. El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. Herder. 2014. 168 pp. 
Heidegger, Martin. Tiempo y ser. Tecnos. 2011. 156 pp. 

Suzman, James.Trabajo. Una historia de cómo empleamos el tiempo. Debate, 2021. 392 pp. Adelanto: Lo que la tribu ju-/’hoansi nos puede enseñar del trabajo. “El País” Ideas 303 (7-III-2021). El antropólogo, especialista en los bosquimanos del Kalahari, sostiene que hay que repensar nuestra cultura del trabajo, para disminuir el tiempo que le dedicamos.

 

Análisis y opinión. Artículos en orden alfabético.
De la Peña, José Antonio. El viejo sueño de viajar en el tiempo. “El País” Ideas nº 104 (7-V-2017).

Domínguez, Íñigo. Paralizados ante las horas veloces. “El País” Ideas nº 104 (7-V-2017). La gestión del tiempo ha devenido obsesión ante tantas tareas por hacer.

Elola, Joseba. Acelerados e impacientes. “El País” Ideas 165 (15-VII-2018). La hiperconexión digital genera una sensación de apremio.

Glez, Montero. Un crononauta en Brooklyn. “El País” Ideas 187 (16-XII-2018). Einstein en la Física y H. G. Wells o Paul Auster en la literatura han abordado el tema del viaje en el tiempo.

Glez. Montero. El ‘inventor’ de los viajes en el tiempo. “El País” Ideas 249 (23-II-2020). La relación entre las ideas de H. G. Wells y la teoría de las cuerdas cósmicas.

Palomo, Alberto G. ¿Acaso ya no sabemos estar sin hacer nada? “El País” Ideas 373 (3-VII-2022). La vida moderna induce a no descansar, siempre ocupados en trabajo, redes sociales, series televisivas...
Palomo, A. G. El imperio lúdico y comercial de la nostalgia. “El País” Ideas 399 (31-XII-2022).

Rodríguez, Ana. Y los relojes se sincronizaron con los palacios. “El País” Ideas 165 (15-VII-2018). La medición del tiempo comenzó a unificarse en la Edad Media.

Ramírez, Noelia. Cuando ver una serie es trabajo. “El País” Ideas 373 (3-VII-2022). La presión social sobre nuestro tiempo es implacable. Perdemos “el poder de desconectar”.

Sampedro, Javier. Por qué en verano se altera nuestra percepción del tiempo. “El País” Ideas 165 (15-VII-2018).

Sánchez-Silva, José Luis. El arte de dominar el tiempo. “El País” Semanal 2.249 (3-XI-2019). La evolución de los relojes y otros instrumentos para medir el tiempo, desde la antigua clepsidra (reloj de agua), los relojes para conocer la longitud, el cronógrafo, las alarmas y sonerías, el reloj despertador y el reloj electrónico.

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